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¿Cómo ser una marca sostenible?

Actualizado: 13 de abr de 2021

Ser sostenible es el reto del momento en el mundo, pero muchas marcas de moda no saben como hacerlo. Aquí algunos consejos de cómo iniciarse en una filosofía más consciente, sin incurrir en gastos enormes en dinero, tiempo y esfuerzo.


Tenemos que empezar por saber bien ¿qué es realmente la moda sostenible y a qué nos referimos cuando se habla de este tema? Se ha escrito y hablado mucho al respecto, pero a decir verdad, la teoría dice una cosa, pero cuando hay que poner en práctica todos estos conceptos las cosas cambian bastante. ¡Y no es un tema menor para una marca de moda en este momento tan coyuntural!


Lo primero que hay que entender es que la producción, el uso y el desecho de la ropa tiene muchos y muy variados impactos medioambientales y sociales. No podemos desconocer la realidad de la industria. La moda rápida, que busca llevar muy pronto las tendencias de la pasarela a la calle, ha sido una de los factores más determinantes para que la moda ocupe un deshonroso segundo lugar como la industria más contaminante del planeta y desafortunadamente también es uno de los sectores que menos consciencia social exhibe. Para nadie es un secreto que las condiciones laborales de algunas de las gigantes cadenas de moda pronta son bastante precarias y sus políticas de “esclavitud” han dejado muy mal paradas a las grandes marcas del fast fashion.


De ahí que si una empresa busca tener una marca sostenible debe no solo pensar en sus procesos de elaboración de sus prendas y complementos, sino también, y en una escala igual de importante, en sus empleados y en la forma como construyen sus estructuras laborales.

TRES ASPECTOS CLAVE


Para ser realmente sostenible hay que tener resueltos estos tres aspectos. Por un lado, los sociales que tienen que ver con la preocupación por la igualdad y las buenas condiciones laborales; por otro lado, los medioambientales, que significa preocuparse por la estabilidad ecológica y, por último, los económicos que habla de la viabilidad que en términos financieros requiere una empresa para existir.


Estas tres acciones hay que verlas como un todo, de forma tal que al hablar de moda sostenible, de moda ética o de moda consciente, hablemos tanto de toda la cadena contaminante que carga la industria, pero también de sus repercusiones económicas y sociales.


El desafío para una marca de moda, grande o pequeña, es gestionar esas tres facetas de una forma responsable y adoptar un enfoque holístico y ético con respecto a estos. Solo de esta manera podemos hablar de un negocio sostenible.


¿CÓMO SE PODUCEN LAS PRENDAS?


Es lo primero que hay que tener en cuenta es un análisis de cómo es la producción en la empresa de moda para ver cómo se puede mejorar el impacto ambiental y social. Una buena forma de hacerlo es buscar materia prima que sea más amigable con el planeta, como las fibras naturales cuya vida útil es mucho más larga y su deterioro no es agresivo con la Tierra. Aunque los procesos para producir este tipo de fibras también impactan ecológicamente hablando, aquí es bueno poner sobre la balanza los pros y los contras de sus usos.


Los productores cada vez están más preocupados por lograr que estas fibras naturales tengan un impacto menor en el planeta, así que la balanza muchas veces se inclina más hacia este tipo de materia prima que no solo dura más, sino también porque su proceso de degradación no es tan contaminante. No olvidemos que lo natural hace parte del medio ambiente y al regresar a él, de alguna manera, su impacto es mucho menos dañino. En COMERTEX tenemos varios textiles que cumplen con estas características como el índigo Múcura.


¿QUIÉN HIZO MI ROPA?


Ahondando en la sostenibilidad de la moda, como ya se dijo, lo social es igual de importante que lo ambiental. Una buena forma de buscar tener una marca consciente es, obviamente, contar con una empresa cuyos trabajadores estén bien remunerados y en las condiciones laborarles que exige la ley.


Es clave creer en esto y comunicarlo adecuadamente. Es un hecho que las marcas que cuentan sus historias y en las que se transmiten sus procesos, no solo de la trazabilidad de la prenda, sino también de la gente que está detrás haciéndola: cosiendo, cortando, bordando, pegando y en cada momento de la producción, son mucho más cercanas a su consumidor lo que repercute en una relación con él mucho más transparente.

EL CICLO DE VIDA


El ciclo de vida de las prendas no se acaba cuando se vende. Tradicionalmente la industria se preocupa por el diseño, la fabricación y la distribución, pero es muy importante tener en cuenta la fase de uso y desecho. Una marca consciente puede influir en los patrones de uso de esta etapa del ciclo de vida de la prenda y de esta manera será una marca mucho más sostenible.


La educación es una buena forma de abordar estos procesos, enseñándole al consumidor cosas como cada cuanto se debe lavar la prenda (entre menos mejor) o cómo se debe cuidar para que dure más. Igualmente, comprometiéndose con campañas que incluyan el proceso de desecho, en donde la marca misma puede estar presenta para que esta etapa sea más amigable e incluso buscar la manera de acercarse al cliente para que juntos se involucren en su forma de terminar con el ciclo de vida de la prenda.


De esta manera, podrán tener una marca mucho más sostenible. No se puede olvidar que si la moda se acerca a ser mucho más ética en su concepción, el consumidor de hoy también responde porque es mucho más consciente y, de alguna manera, sabe que este es el camino correcto para ayudarle al planeta a tener un mayor equilibrio ambiental y social.



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